Pokémon Pokopia no es el típico juego de la saga, es un giro bastante original a lo que llevamos ańos viendo, de mano de
Omega Force. Aquí te puedes olvidar de capturar bichos y ganar medallas, y nos lanzamos a una experiencia más similar a
Animal Crossing, en la que el juego te mete en un mundo que se siente vivo de verdad, donde tus decisiones cambian cómo evoluciona todo. Los Pokémon no están ahí solo de adorno, reaccionan a lo que haces, tienen comportamientos mucho más naturales, como si fueran parte de un ecosistema real y no simples máquinas de luchar que te paran al correr con el mapa. Aquí, el poder
hablar con ellos - al fin y al cabo llevamos a un Ditto, y nos podemos comunicar con todos - es algo que también sorprende y multiplica la inmersión.
Lo más rompedor es cómo mezcla mecánicas nuevas sin perder la esencia de la saga, adaptando las opciones básicas a habilidades naturales de los
Pokémon; regar como un pokémon de agua, abonar como uno de planta, construir como uno de tierra y un larguísimo etcétera. Hay decenas de ejemplos en esta base. Pero lo más sorprendente es la creación de hábitats, una combinación de ciertas condiciones - humedad, luz, cercanía de plantas... - atraerán a diferentes especies, que nos ayudarán a seguir modificando el entorno. Las posibilidades inicialmente parecen muy limitadas, pero pronto se
desborda y nos ofrece montańas de opciones. Siempre hay algo que hacer en este curioso mundo.