Hace unos años, en plena crisis de Konami, hicimos una reflexión sobre lo que creíamos que debía hacer el gigante japonés para volver a ser una de las grandes compañías del sector, y parece que siguieron exactamente ese camino (no porque tuviéramos nada que ver, pero al menos acertamos). Aliarse con estudios más pequeños para revitalizar sus grandes franquicias y desarrollar internamente proyectos clave es, sin duda, la estrategia más inteligente para contentar tanto a los fans más acérrimos como a los nuevos jugadores que buscan experiencias más frescas. El anuncio de Castlevania: Belmont's Curse en el State of Play de hace un par de semanas, en febrero de 2026, marca el regreso de una de las sagas más influyentes del género de acción en 2D. Sin su mayor responsable de los últimos años, Koji Igarashi, tras su salida de Konami y la creación de ArtPlay, este nuevo Castlevania para PS5, Xbox Series, PC y Switch está desarrollado de forma conjunta por Konami, Evil Empire y Motion Twin, dos estudios con amplia experiencia en juegos de acción en 2D.
Ambientado en el año 1499, el juego sitúa la acción en un París medieval asediado por criaturas demoníacas que emergen de las sombras mientras las campanas repican anunciando el fin de la ciudad. La historia se presenta como una continuación directa, situada 23 años después de Castlevania III: Dracula's Curse, y gira en torno a un nuevo miembro del Clan Belmont, heredero del legado de Trevor Belmont, que empuña el legendario látigo sagrado para enfrentarse a una nueva maldición carmesí que amenaza con arrasar todo a su paso. Desde el primer vistazo se aprecia una puesta en escena muy cuidada, con énfasis en la atmósfera gótica, la destrucción de la ciudad y la presencia de un imponente castillo que se erige como epicentro del mal.
En Castlevania: Belmont's Curse la narrativa se apoya en una combinación de escenas cinemáticas, diálogos in-game y detalles ambientales que refuerzan la sensación de estar viviendo el capítulo más oscuro de la familia Belmont. La propia web oficial habla de "la maldición carmesí" y plantea la duda de si el futuro será "negro o brillante", subrayando el tono trágico de la aventura. Recorremos calles en llamas, plazas devastadas y catedrales derruidas mientras las criaturas invaden cada rincón de París, y el contraste entre la luz de las hogueras y las sombras del castillo refuerza la idea de un mundo al borde del colapso. Tendremos la misión de abrirnos paso hasta el corazón de la fortaleza, desentrañar el origen de la maldición y decidir el destino de la ciudad. El énfasis en la herencia de Trevor y en el peso del apellido Belmont conecta directamente con la cronología clásica, algo especialmente relevante para quienes buscamos un Castlevania clásico en 2D que respete la línea temporal original.
A nivel jugable, Castlevania: Belmont's Curse ya no se presenta como un metroidvania, sino como un juego de acción y plataformas en 2D de estilo clásico, estructurado por fases lineales con secciones de precisión, trampas, enemigos colocados estratégicamente y jefes al final de cada nivel. El látigo vuelve a ser el protagonista absoluto, con un control directo y contundente que recuerda a entregas como Castlevania III o Super Castlevania IV. Konami destaca el "uso satisfactorio del látigo", que no solo sirve para atacar, sino también para desplazarnos por el escenario mediante balanceos, enganches a puntos concretos y maniobras que combinan movilidad y ofensiva. Deberemos estudiar cada tramo del nivel, dominar el timing del látigo y adaptarnos a patrones de enemigos muy marcados para avanzar por escenarios diseñados con rutas alternativas y pequeños desvíos, pero siempre dentro de una estructura lineal clásica.
Más allá del látigo, Castlevania: Belmont's Curse incorpora toques RPG ligeros y un sistema de progresión que añade profundidad sin alterar su esencia clásica. Se ha confirmado la presencia de 25 personajes con los que interactuar, entre aliados, figuras neutrales y posibles antagonistas, lo que abre la puerta a una red de relaciones y subtramas que enriquecen la aventura. La guionista del juego ha explicado que habrá un sistema de diálogos al estilo Symphony of the Night, con conversaciones que se activan en momentos clave y que pueden aportar contexto adicional sobre la maldición, el pasado de los Belmont y el papel de la propia ciudad de París en el conflicto. Tendremos que explorar cada rincón de los niveles, hablar con todos los personajes disponibles y prestar atención a las pistas que dejan caer, ya que muchas de estas interacciones pueden revelar secretos, rutas opcionales o mejoras menores que influyen en el desarrollo del personaje principal.
Otro aspecto clave de Castlevania: Belmont's Curse es su dirección artística, que combina un estilo 2D muy detallado con animaciones fluidas y un uso intenso del color rojo para representar la maldición carmesí que se extiende por la ciudad. Los escenarios muestran capas de profundidad, con edificios derruidos al fondo, siluetas de criaturas moviéndose entre las llamas y un cielo permanentemente teñido de tonos ocres y escarlata. El diseño del nuevo Belmont refleja tanto la tradición como la evolución: capa, armadura ligera y el clásico látigo, pero con detalles que lo conectan con la estética de la serie animada de Castlevania, que se utiliza como parte del contexto general del proyecto. Como jugadores buscamos esa sensación de estar entrando en un "nuevo clásico", con enemigos que remiten a entregas anteriores (esqueletos, murciélagos, caballeros malditos) y nuevas aberraciones inspiradas en la iconografía parisina, como gárgolas vivientes o figuras deformadas que emergen de las catedrales.
En términos de estructura, Castlevania: Belmont's Curse se plantea como una aventura extensa, pero ya no basada en exploración libre ni retrocesos obligatorios, sino en un avance lineal por fases que representan distintos distritos de París y zonas del castillo. Cada nivel cuenta con rutas alternativas, secretos y pequeños desvíos, pero siempre dentro de un diseño clásico de acción y plataformas. Se habla de la presencia de múltiples jefes mayores y menores, cada uno con mecánicas específicas que obligan a adaptar el uso del látigo, las armas secundarias y las mejoras ligeras del personaje. Como jugadores debemos gestionar bien los recursos, aprender los patrones de ataque y aprovechar los elementos del escenario para superar secciones de precisión, trampas y emboscadas. Todo ello se integra en una banda sonora de corte gótico, con guiños a melodías clásicas de la saga, pensada para reforzar la sensación de estar ante un nuevo Castlevania en 2D para PS5 que respeta su legado sin renunciar a aportaciones modernas.
Historia y ambientación de Castlevania: Belmont's Curse
La historia de Castlevania: Belmont's Curse arranca en un París medieval en 1499, una elección poco habitual dentro de la cronología de la saga, que tradicionalmente se ha centrado en Europa del Este. Esta vez, la ciudad de la luz se convierte en un infierno de fuego y sombras, con criaturas demoníacas surgiendo de callejones, plazas y catedrales. La "maldición carmesí" actúa como eje temático y visual, tiñendo el cielo y los edificios, y simbolizando la corrupción que se extiende por el mundo. El nuevo Belmont, sucesor de Trevor, responde al llamado de las campanas que anuncian el fin y se lanza a las calles armado con el látigo sagrado, decidido a llegar hasta el castillo que domina el horizonte. Como jugadores tenemos la sensación de estar participando en una batalla final por el destino de la ciudad, con cada nivel mostrando un estadio diferente de destrucción y resistencia.
La conexión con Castlevania III: Dracula's Curse es uno de los pilares de la narrativa de Castlevania: Belmont's Curse. Al situarse 23 años después, el juego explora las consecuencias de aquella aventura y cómo el legado de Trevor pesa sobre las nuevas generaciones del clan. Se han mencionado referencias directas a eventos y personajes del título original, así como guiños a la serie animada de Castlevania, que sirve como marco contextual para quienes conocen la adaptación televisiva. Como jugadores debemos estar atentos a los diálogos y a los detalles del entorno, ya que muchos de estos vínculos se expresan a través de estatuas, vitrales, inscripciones y documentos repartidos por los niveles. Esta forma de contar la historia, más ambiental y menos explícita, encaja con la tradición de la saga y refuerza la sensación de estar descubriendo un capítulo perdido dentro de la cronología oficial.
Jugabilidad, personajes y novedades de Castlevania: Belmont's Curse
En el terreno jugable, Castlevania: Belmont's Curse apuesta por un Castlevania clásico de acción y plataformas en 2D donde el control del látigo es la clave. El sistema de combate combina ataques horizontales, diagonales y aéreos, junto con la posibilidad de usar el látigo como herramienta de movilidad para balancearse, colgarse de puntos concretos y esquivar ataques enemigos. A esto se suman las clásicas armas secundarias de la saga, como dagas, hachas o agua bendita, que se integran en un esquema de control pensado para reaccionar rápido ante patrones de enemigos muy marcados. Como jugadores debemos aprender a encadenar movimientos ofensivos y defensivos, aprovechar los momentos de vulnerabilidad de los jefes y utilizar el escenario a nuestro favor, ya sea para ganar altura, escapar de emboscadas o encontrar rutas alternativas dentro de una misma fase.
Las novedades más llamativas de Castlevania: Belmont's Curse pasan por sus 25 personajes y los toques RPG ligeros que se han ido detallando en entrevistas recientes. Habrá NPC con líneas de diálogo extensas, misiones secundarias y decisiones que pueden afectar al acceso a ciertas rutas o recompensas dentro de los propios niveles. El sistema de diálogos al estilo Symphony of the Night implica conversaciones que se activan en puntos concretos del recorrido, algunas de ellas opcionales, que amplían el trasfondo del mundo y de la maldición. Como jugadores tenemos la oportunidad de descubrir secretos, desbloquear atajos y obtener mejoras menores que influyen en el desarrollo del personaje, siempre dentro de una estructura lineal que respeta la esencia de los Castlevania originales.


